Saltar navegación. Ir directamente al contenido principal

Noticias destacadas

Comienza el contenido principal

05/12/2019

Carlos Barrientos: “Los bancos tenemos la oportunidad y también el reto de financiar la transición hacia una economía sostenible”

El director de Negocio y Financiación Sostenible de Bankia, Carlos Barrientos, reflexiona, con motivo de la Cumbre del Clima de Madrid, sobre el papel de los bancos en la transición ecológica, de las finanzas sostenibles y de cómo se están modificando los modelos de negocios de las empresas.

Compartir:

Carlos Barrientos es director de Negocio y Financiación Sostenible de Bankia. En esta entrevista, el directivo habla del papel de los bancos en la transición ecológica, de las finanzas sostenibles y de cómo el cambio climático está obligando a las familias a modificar sus hábitos de consumo y a las empresas a adaptar sus modelos de negocio a la nueva realidad.

¿Por qué el cambio climático se ha convertido en uno de los principales riesgos para la banca?

El cambio climático es hoy uno de los principales riesgos para la sociedad en su conjunto y por tanto para los bancos también. Académicamente, los riesgos asociados al cambio climático se han clasificado en dos grandes categorías de riesgos: los riesgos físicos y los riesgos de transición. Los físicos tienen que ver con crisis climáticas agudas o crónicas, como pueden ser sequías, inundaciones o un incremento paulatino global de la temperatura. Los de transición están relacionados con la transformación a la que se van a ver sometidos sectores y actividades económicas hasta que seamos una economía neutra en la emisión de CO2. Esta transición implicará riesgos regulatorios, cambios de enfoque en políticas sectoriales, riesgos de competencia y cambios en los hábitos de consumo de la población.

Todos estos riesgos, tanto los físicos como los de transición, se convierten en riesgos económicos y financieros que son a los que estamos expuestos las entidades financieras fruto de nuestra actividad de financiación y canalización de inversión hacia las familias y los sectores productivos. Por eso, los reguladores están haciendo hincapié en que los bancos tenemos que tenerlos en cuenta, dado que son una parte relevante y creciente de los riesgos a los que nos enfrentamos en nuestros modelos de negocio.

¿En qué áreas de negocio tiene mayor impacto el cambio climático?

Le daría la vuelta a la pregunta, en el sentido de cuáles son las áreas de negocio del banco que pueden tener mayor impacto en la lucha contra el cambio climático. Y a este respecto las entidades financieras podemos jugar un rol muy importante en la reducción de emisiones de CO2. Por ejemplo, en lo que respecta al sector inmobiliario, promoviendo o canalizando la financiación hacia proyectos que mejoren la eficiencia energética de las casas o promoviendo la construcción de edificios con un determinado certificado de eficiencia energética. Hay que tener en cuenta que, a nivel de la Unión Europea, entre el 35% y el 40% de las emisiones de gases efecto invernadero lo producen los edificios. En Bankia estamos trabajando en esta línea a través de un acuerdo con el Banco Europeo de Inversiones (BEI) para promover la edificación residencial con certificado de sostenibilidad medioambiental. En base a este acuerdo, quienes decidan adquirir estas viviendas tendrán acceso a unas condiciones de financiación favorables mediante ‘hipotecas verdes’ facilitadas por Bankia, con condiciones favorables de financiación del BEI, que pueden suponer una rebaja de hasta 0,25 por ciento sobre el tipo final.

También tiene un impacto significativo en la lucha contra el cambio climático la actividad de financiación de proyectos de energías renovables y de eficiencia energética. En este caso se trata de contribuir a que sectores que son contaminantes en su conjunto reduzcan sus emisiones de CO2 y, por tanto, su huella de carbono.

En el ámbito de Banca de Particulares también ofrecemos financiación sostenible para la adquisición de vehículos eléctricos, compra de electrodomésticos energéticamente eficientes o reformas para mejorar la eficiencia energética en viviendas o locales.

En definitiva, en la medida en que Bankia contribuya a que sus clientes emitan menos CO2, su huella de carbono en relación con su actividad de financiación a clientes también se va a reducir. Es decir, la entidad canaliza y moviliza recursos para que sus clientes reduzcan su emisión de CO2, lo que a su vez favorece la reducción de la huella de carbono de Bankia.

¿Qué hay detrás del concepto finanzas sostenibles?

Las finanzas sostenibles tienen que ver con la sostenibilidad en el sentido más amplio y la financiación sostenible es la parte de las finanzas sostenibles que tiene que ver con financiar inversión con criterios ambientales, sociales y de buen gobierno o criterios ASG (del inglés “ESG” environmental, social and governance).

¿Es una moda pasajera o esta forma de hacer banca ha llegado para quedarse?

No es una moda y ha llegado para quedarse para siempre. Cobra impulso de una manera muy importante a partir de 2015, cuando la ONU aprueba la agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los hoy en día tan nombrados “ODS”. Ese mismo año tiene lugar la Cumbre de París (COP 21) en el que se acuerda mantener el incremento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 grados centígrados sobre los niveles preindustriales.

Básicamente es a partir de ese momento cuando se ha observado una creciente concienciación a nivel global. En el ámbito corporativo internacional toma especial relevancia a partir de 2015, cuando el Financial Stability Board promovió el grupo de trabajo TCFD (Task force on Climate-related Financial Disclosures) , con el objetivo de desarrollar e impulsar de manera consistente, la divulgación voluntaria de información relacionada con aspectos climáticos, de forma que sea de utilidad para que instituciones de crédito, aseguradores, inversores y otros grupos de interés, puedan valorar adecuadamente los riesgos asociados al cambio climático. Las recomendaciones que emanaron en 2017 de este grupo de trabajo rigen las actuaciones que los bancos y empresas que nos hemos adherido a TCFD estamos abordando de forma voluntaria a nivel corporativo para gestionar de la mejor manera posible los riesgos y oportunidades que representa el cambio climático.

En la Unión Europea, el impulso ha sido notable desde 2018 con la aprobación del Plan de Acción de Finanzas Sostenibles. En este Plan se enmarca la creación de un grupo de expertos técnicos a quienes se encomienda la labor de establecer la denominada Taxonomía, que consiste en una clasificación de actividades económicas en base a su mayor o menor grado de contribución a la emisión de gases de efecto invernadero. El objetivo de esta Taxonomía es que sea la referencia común de uso por parte de los agentes financieros para clasificar los diferentes activos, ya sean préstamos, acciones, bonos, etc., en función de su grado de contribución a una economía más sostenible. Por el momento, los avances en la Taxonomía se han concentrado en la parte ambiental, pero también está previsto que aborde la parte social de la sostenibilidad.

En definitiva, nos enfrentamos a una amenaza real de impacto en nuestras vidas como consecuencia del cambio climático y los esfuerzos que se están haciendo a nivel mundial tratan de mitigarlo lo máximo posible. Esto implica que va a haber actividades económicas que tiendan a desaparecer. Un ejemplo es la industria del carbón en España dado que, según las previsiones del borrador del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, el precio previsto de la tonelada de CO2 va a hacer que para 2030 no resulte competitiva la generación eléctrica por carbón, en un entorno en el que cada vez será más barato y eficiente la generación por fuentes de energía renovables.

Por tanto, lo que hoy parece moda va a tender a convertirse en normalidad y en un horizonte temporal de relativamente pocos años lo raro será ver modelos económicos y de gestión que no integren perfectamente criterios ASG y particularmente los criterios ambientales.

¿Cuál será el coste para el sistema financiero de virar hacia un modelo ‘verde’?

Virar hacia un modelo verde supone para los actores financieros una adaptación en sus sistemas de información a todos los niveles para poder reportar adecuadamente toda su actividad verde. Aseguradoras, gestoras de fondos, bancos, deberán ser capaces de demostrar que la actividad verde que reporten y que los productos verdes que comercialicen efectivamente lo sean, por ejemplo, de acuerdo a la Taxonomía mencionada, y para ello será conveniente tener un enfoque global e integrado (holístico) que aborde todos los criterios ASG, y en particular los ambientales si estamos hablando de modelo ‘verde’. Este tipo de adaptaciones suelen llevar aparejado un coste de recursos internos y externos, pero sin duda nada comparable con el coste que puede suponer a futuro el no haberlo hecho.

 

¿Cómo afronta Bankia el cambio hacia un modelo de finanzas sostenibles? ¿Se abren nuevas oportunidades de negocio para el banco?

Para Bankia, la sostenibilidad no es algo nuevo. La entidad lleva haciendo una gestión consciente de la sostenibilidad desde hace más de una década. De hecho, en la actualidad contamos con un Plan de Gestión Responsable bianual que cuenta con una serie de objetivos, entre los que se encuentra la financiación sostenible.

En este sentido, el banco ha apostado por potenciar esta línea de negocio creando la Dirección de Negocio y Financiación Sostenible, que ha comenzado a desarrollar su actividad recientemente en el mes de septiembre. En la actualidad, esta Dirección se encuentra inmersa en un proceso interno muy transversal donde toda la organización -Sistemas, Riesgos, Negocio, Dirección Financiera, Sostenibilidad, Organización, etc.-, está implicada revisando la aplicación de criterios ASG en la concesión de crédito para ser capaces de identificar adecuadamente los riesgos ya mencionados, así como las oportunidades de financiación que se abren a la vista de la previsible transformación en las empresas, que han de acometer para llevar sus negocios hacia modelos menos contaminantes y en los hábitos de consumo o de inversión de las familias, que cada vez más tenderán a aplicar criterios de sostenibilidad.

¿Cómo será la transición hacia una economía verde?

Efectivamente, la transición hacia una economía verde es algo a lo que se le está dando mucha importancia y la tiene. Básicamente tiene que ver con que no podemos pretender cambiar las cosas de la noche a la mañana. La Unión Europea ha cifrado necesidades de inversión entre 200.000 y 300.000 millones de euros anuales durante las próximas décadas para llegar a ser climáticamente neutrales en el año 2050, lo que da un orden de magnitud del gran reto al que nos enfrentamos.

Lógicamente hace falta tiempo, pero es cierto que los compromisos supranacionales adquiridos ponen presión para que este reto se aborde de forma determinada y acelerada y teniendo en cuenta los factores diferenciales de cada economía nacional, lo que se conoce como principio de transición justa.

Al igual que la economía en su conjunto, los bancos también estamos en transición. Entre todas las actividades que financiamos, lógicamente las hay que van a tender a ser menos sostenibles, y en este sentido tenemos que gestionar su transición. Pero es muy importante tener en cuenta que la transición hacia una economía verde no debería causar un efecto disruptivo en la economía y en la vida diaria de muchas empresas y familias cuyos ingresos dependen de estas actividades menos sostenibles. Nuestro rol como banco en esta transición será el de canalizar y facilitar la financiación del cambio de hábitos de consumo de las familias y del cambio en los modelos productivos de las empresas hacia una economía sostenible.

Fin del contenido principal